lunes, 18 de julio de 2011

Luna

Sueles irte lentamente como evitando que tu ausencia duela.

La fortuna de tu regreso después de días sin luz, tenerte cerca y no apreciarte o peor pecado sería que hacerte el amor con un vaivén de erotismo salvaje sin saber lo que depara del encuentro.

Sentir tu aliento, tu ritmo, tu esencia psicotrópica que revoluciona la diástole cardíaca equiparable a verte después de varios anocheceres.

Cegados en un abismo donde solo el eco de tu voz me dirige llevándote al punto más alto de sensibilidad, agotamiento divino, ¡expulsión de euforia, coraje, lujuria, deseo y pasión!

Regresas, no es la primera vez, sientes temor, no puedes mirar a los ojos, una vez más vuelves, regresas y encuentras el cobijo de heridas que sanan, te llenas de fortaleza.

Hacer lo inhumano para que seas estática, para que nunca más te vayas, un sacrificio egoísta sería ofrecer la vida y no poder más apreciarte.

Te ofrendo sombra, calor, emoción, lealtad.....no huyas.

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